Jun 30, 2025 Leave a message

Virus rugoso: Un enemigo silencioso amenaza a la producción de tomate

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Uno de los productos hortícolas más consumidos en Chile es el tomate fresco. Para garantizar su disponibilidad todo el año, se lo cultiva de manera continua en diversas zonas productivas: Arica, la zona central (especialmente en Quillota, Limache y Pichidegua), y más al sur, en Colín.

 

La producción utiliza diversas tecnologías, que van desde la incorporación de mallas y cultivos protegidos en invernaderos (fríos de plástico o de alta tecnología), hasta la producción a campo abierto con tomates en parrones y botados. En total, hay cerca de 4600 hectáreas destinadas a tomate fresco.

 

Un factor decisivo para el éxito del cultivo es la correcta elección de la variedad y el aprendizaje continuo sobre su manejo para alcanzar el máximo rendimiento. Por ello, en Seminis se desarrollan variedades adaptadas a cada zona de producción, acompañadas de un soporte técnico especializado que permite expresar todo el potencial de la genética en el campo, generando valor tanto para el productor como para toda la cadena de comercialización.

 

"Hoy tenemos por delante un desafío mayor y silencioso: se llama virus rugoso del tomate", señala José Ignacio Salazar, Head of Vegetables seeds South America, de Bayer. "En 2015 se lo reportó por primera vez en Jordania, pero para 2018 ya se había extendido al continente americano. Cada día más países reportan su presencia y las graves pérdidas que experimentan en sus cultivos. Diversos brotes han ocurrido recientemente en Italia, México, Turquía, China, Reino Unido, Holanda, Grecia, España, Argentina, Francia y Polonia, donde generó mayor preocupación por afectar tanto a tomates como a pimientos".

 

Virus rugoso del tomate (ToBRFV)

El virus rugoso del tomate es un virus vegetal del género Tobamovirus, cuyas partículas tienen gran estabilidad. Se transmite por contacto directo entre plantas, herramientas contaminadas y por el manejo cultural del cultivo, incluyendo material de propagación como plantas injertadas. Puede permanecer latente en plántulas, restos vegetales y suelos contaminados durante meses.

 

El tomate (Solanum lycopersicum) y el pimiento (Capsicum annuum) son los hospederos naturales del virus, aunque también se lo ha detectado en malezas como Chenopodium murale y Solanum nigrum.

 

El virus se dispersa con rapidez, especialmente en labores como el trasplante o manejo en invernaderos. En Chile ya existe experiencia con virus de contacto como el PepMV (virus del mosaico del pepino), que ingresó hace años y dio origen a dos razas locales que se han diseminado internacionalmente.

 

El PepMV instauró prácticas de manejo preventivo, especialmente en semilleros y cultivos de mercado fresco. Aunque sus síntomas están presentes en todo el país, no causan grandes pérdidas económicas; sin embargo, preocupa la posible interacción con ToBRFV, ya que las coinfecciones podrían agravar el impacto sanitario en las plantas.

 

Síntomas

Los síntomas del virus rugoso varían según la variedad, el vigor de la planta, la temperatura y la presencia de otras enfermedades. En tomates, las hojas pueden mostrar deformaciones, enrollamiento y clorosis cerca del ápice. También se pueden enroscar o estrechar, con posible marchitez y colapso de la planta. En los frutos, se observan manchas cloróticas, veteado, deformaciones, maduración despareja y, ocasionalmente, parches rugosos de color marrón. Estas alteraciones determinan que el fruto pierda su valor comercial.

 

Medidas de manejo

Aunque estas virosis no tienen cura, es posible aplicar medidas preventivas para reducir el riesgo de infección y mitigar su impacto:

Evitar el consumo de ensaladas o productos de tomate dentro del campo.

Desinfectar frecuentemente manos y herramientas.

Evitar heridas en la planta que favorezcan la infección.

Renovar las soluciones desinfectantes cada 2–3 horas.

Aislar áreas del cultivo y usar ropa exclusiva por módulo para evitar contagios.

Desinfectar vehículos, bandejas de cosecha y otros elementos que ingresen o salgan del predio.

Reducir el estrés del cultivo con buen manejo de fertirriego, ventilación y control de temperatura (mallas de sombreo, productos de blanqueo, entre otros).

Manejar adecuadamente los restos vegetales de deshoje y poda.

Aplicar buenas prácticas para el control de otros virus, vectores y plagas que puedan agravar los síntomas.

 

¿Qué productos sirven para desinfectar?
Jorge Hasegawa, encargado de Transferencia de Conocimiento en Seminis

"No existen productos efectivos para aplicar directamente sobre las hojas. Sin embargo, para desinfectar herramientas, ropa y maquinaria se recomienda el uso de sales de persulfato de potasio, amonio cuaternario y peróxido de hidrógeno, en combinaciones validadas como erradicantes".

 

Barreras para la prevención en Chile
Marcelo Vera, representante de ventas y experto técnico en Seminis

"Muchos agricultores enfrentan dificultades para aplicar medidas preventivas por los costos, falta de infraestructura, escasa capacitación y alta movilidad de la mano de obra. Estas condiciones limitan el control efectivo del virus en el campo".

 

Medidas contrastantes entre productores
Leo Giraudo, experto en tomate y portainjertos, Seminis Argentina

"En explotaciones tecnificadas se han implementado desinfecciones en accesos y restricciones de ingreso. En cambio, los productores más pequeños han adoptado muy pocas medidas, lo que podría agravar la situación y dificultar la eficacia de las variedades tolerantes".

 

 

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